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date_published: "2026-06-23T23:54:00-03:00"
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author_name: "MARCIA  LUNA"
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author_bio: "Noticias y  reportajes del mercado asegurador argentino."
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# Cámaras a bordo y seguros: una herramienta valiosa que las aseguradoras argentinas todavía no premian

La proliferación de cámaras de conducción (dashcams) en los vehículos argentinos abre un debate que el mercado asegurador local aún no parece dispuesto a dar. Mientras la tecnología avanza y ofrece pruebas cada vez más precisas sobre lo que ocurre en la vía pública, las compañías siguen sin trasladar esos beneficios al precio de las pólizas.

Las dashcams son dispositivos que registran de forma continua lo que sucede durante la conducción. En otros mercados desarrollados, estas herramientas ya forman parte de estrategias de reducción del fraude y evaluación del riesgo. Sin embargo, en Argentina su rol continúa siendo principalmente probatorio y no tarifario.

## Una paradoja para el sector asegurador

Resulta llamativo que una industria que históricamente ha combatido el fraude y buscado mejorar la determinación de responsabilidades en siniestros todavía no ofrezca incentivos concretos para quienes incorporan este tipo de tecnología.

Según referentes del mercado citados por distintos medios especializados, actualmente ninguna aseguradora argentina otorga descuentos o beneficios específicos por la instalación de cámaras de conducción. La utilidad de estos dispositivos se limita a aportar evidencia en caso de accidentes, reclamos controvertidos o intentos de fraude.

La situación contrasta con la tendencia global hacia seguros basados en datos y telemetría, donde las compañías utilizan información del comportamiento de conducción para segmentar riesgos y fijar primas más ajustadas al perfil real de cada conductor.

## La prueba que puede cambiar un reclamo

En la práctica, el principal valor de una dashcam aparece después del accidente.

Las imágenes pueden ayudar a reconstruir la mecánica de un choque, determinar responsabilidades con mayor precisión y detectar maniobras fraudulentas. Casos como frenadas intencionales, retrocesos deliberados o versiones contradictorias de los involucrados pueden quedar rápidamente aclarados mediante una grabación.

Sin embargo, la experiencia de muchos asegurados muestra que disponer de evidencia no siempre garantiza una resolución inmediata. En foros especializados y comunidades jurídicas, usuarios señalan que algunas compañías continúan basando sus decisiones iniciales principalmente en las denuncias administrativas, obligando posteriormente a insistir o judicializar reclamos para que las grabaciones sean plenamente consideradas.

Este punto revela una diferencia importante: una dashcam puede fortalecer la posición del asegurado, pero no reemplaza los procesos internos de análisis de siniestros ni elimina automáticamente los conflictos entre partes.

## El vacío regulatorio que nadie termina de abordar

Otro aspecto relevante es la falta de una regulación específica.

La legislación argentina no contempla expresamente el uso de cámaras de conducción. Mientras estos dispositivos no obstaculicen la visión del conductor, su utilización resulta admisible. No obstante, persisten interrogantes vinculados con la privacidad, especialmente cuando las grabaciones captan rostros, patentes o situaciones protagonizadas por terceros.

La ausencia de normas claras genera un escenario ambiguo: las cámaras son cada vez más utilizadas, pero no existe un marco jurídico que establezca criterios uniformes sobre conservación de imágenes, uso como prueba o tratamiento de datos personales.

## Tecnología útil, pero no infalible

Tampoco conviene idealizar estos dispositivos.

La efectividad de una dashcam depende de factores técnicos como la resolución de imagen, el ángulo de captura, la calidad del almacenamiento y la correcta instalación. Una cámara mal ubicada o de baja definición puede resultar insuficiente para identificar detalles críticos en un siniestro.

Además, condiciones climáticas adversas, reflejos, suciedad en el parabrisas o fallas técnicas pueden afectar la calidad de la evidencia registrada. Diversos estudios sobre sistemas de visión vehicular muestran que los dispositivos basados en cámaras son particularmente sensibles a factores ambientales y operativos.

## ¿Qué debería pasar en el futuro?

La verdadera discusión no es si las dashcams sirven, porque su utilidad ya está ampliamente demostrada. La cuestión es cuándo el mercado asegurador argentino comenzará a incorporarlas dentro de sus modelos de evaluación de riesgo.

Si una cámara puede reducir el fraude, acelerar la resolución de reclamos y aportar transparencia a los siniestros, resulta razonable preguntarse por qué esos beneficios todavía no se reflejan en descuentos o ventajas para los asegurados.

La experiencia internacional indica que la industria avanza hacia seguros cada vez más apoyados en datos y comportamiento real de conducción. Argentina, por ahora, observa esa tendencia desde la distancia.

Mientras tanto, para el conductor común, una dashcam sigue siendo más una herramienta de defensa que un mecanismo de ahorro. Y esa diferencia explica por qué la tecnología avanza mucho más rápido que las pólizas.

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